"No se mira bien porque se sabe mucho; se mira bien cuando uno estorba menos."
Que maravilla!!
De una parte a este tiempo.. un pauta ronda de dentro a fuera... Es es la de "No interferir"...ese Amor Fati.. que acepta lo que hay sin mediar...nada.
Hay una belleza sublime al comprobar. Que uno no podrá nunca comunicar así de bien.. pero el simple hecho de reconocerlo y de disfrutarlo en otro/a yo.. es regocijo en sí. Además de ser la prueba viva de eso...ReconocerR...sin invadir está vez.. como palíndromo más fiel.
He leído de Esquirol La penúltima bondad y La resistencia intima. Y después de este post voy a buscar este libro suyo sobre la mirada… Gracias por abrir siempre nuevas posibilidades!
Superando mi equívoco sobre la perífrasis, reconecto con la paráfrasis por medio del contraste con la metáfrasis. Lo que no es, me ayuda a ver lo que sí.
«Esquirol retrocede un paso y pregunta por lo anterior a todo eso. Antes de decidir, antes de intervenir, antes incluso de juzgar, ¿qué significa mirar bien? ¿Qué ocurre cuando el otro, el mundo o la vida comparecen ante nosotros no como objetos disponibles, sino como realidades que exigen una determinada forma de atención?»
¿Cómo respeta uno a la Cuca y un texto como este que parece resistirse a lo expedito, a lo inmediato, a la recompensa fácil? ¿Cómo aplaudirle más allá del «me gusta» y el reposteo baratos convenientemente integrados en la plataforma para nuestra comodidad?
¿Es suficiente un comentario de felicitación, un «bravo», «felicidades», «chapó», «me ha encantado leerte»?
¿No sería mejor dar alguna muestra de haberlo leído, de haberlo apreciado? ¿En qué punto un comentario demasiado extenso se vuelve impertinente? ¿En qué medida lo sucinto se presta para demostraciones vanas de un supuesto interés en el que la calidad brilla por su ausencia?
¿En qué sentido «honrar» es «respetar»? ¿Dónde se cruzan y cómo son distintos?
Al respecto del respeto se hace necesaria una buena mirada buena, sí. Una breve exploración etimológica nos revela que solo así, sabiendo mirar, es que podemos hablar al respecto de las cosas. No puede ver quien se ha precipitado brusca e indiscriminadamente a una fusión inapropiada, antes de tiempo, no correspondida.
No basta el deseo, ¿no?
Cabe acotar que no toda distancia es benévola. También existe la mirada malintencionada de quien ve su conspiración florecer de lejos y quien peca por omisión. La vileza también sabe delegar, es efectiva tercerizando, ocultando su complicidad. Que valgan, así mismo, las actitudes desafiantes que saben respetar al adversario y a quien admira al no mostrarse falsamente incompetente. Cuidar no siempre es reposar en cama. Demasiada horizontalidad física nos expone al riesgo de la atrofia. A veces cuidarse es disponerse a una lucha intermitente, intensa, sudorosa, vigorosa.
Ojalá la vida, la providencia y los dioses me brinden la buena fortuna de saber honrar mejor mi lectura de textos como el tuyo. Me reconozco más pertinaz de lo que me gustaría admitir. Por ahora es Sönke Ahrens el que me guía en mi proceso de aprender a leer mejor, leer apuntando.
Me apunto a seguir leyéndote. Me siento a punto de comenzar a publicar más mis propias ideas y mis dibujos, de nuevo. Le apunto a mis amigos acá en Venezuela las virtudes de tu pluma. Apunto a reconocer y reconocerme en algunos de mis fallos más públicamente sin venderle mi alma al diablo de Silicon Valley y sus primoshermanos.
En tiempos en los que Byung Chul-Han multiplica sus ocotitos por doquier como por arte de magia, la lectura de Esquirol y de Rafael Cadenas podría ayudarnos a superar un poco la propia arrogancia y apoyar el rescate del detenimiento y los miramientos respetuosos.
Se me hace difícil honrar adecuadamente un texto genial, brillantemente escrito, no por falta de ganas sino por toda esta torpeza que me sobra.
Ojalá nuestro interés por la deferencia también sepa ser afable y desenfadado.
Hay comentarios que una no siente que deba responder, sino agradecer.
El tuyo pertenece a esa rara clase de lecturas que no solo leen un texto, sino que lo acompañan, lo prolongan y, de algún modo, también lo mejoran. Has hecho justamente eso que planteaba al escribir: detenerte, mirar, demorarte. Honrar el texto no con la inmediatez del aplauso, sino con la atención —que acaso sea la forma más alta de respeto—, en sintonía con la ética de la mirada atenta de Josep Maria Esquirol, para quien mirar bien es ya una forma de relación ética con el mundo.
Me ha conmovido, además, esa pregunta que atraviesa tu comentario: cómo honrar aquello que nos toca de verdad. Creo que ya has respondido sin saberlo: honrándolo precisamente así, dejándote afectar, pensándolo hasta volverlo fecundo, enlazándolo con otras lecturas, con tu propia experiencia, con tus propias preguntas.
Eso no es torpeza; eso es generosidad intelectual.
Y hay otra cosa que quiero decirte: percibo en tus palabras una honestidad poco frecuente, una búsqueda sincera de verdad y una resistencia —nada fácil hoy— a entregarle el alma al ruido, a la prisa o a la vanidad de la exposición. Eso también merece respeto.
Me alegra profundamente saber que escribes, que dibujas y que sientes el impulso de volver a publicar tus ideas. Hazlo. El mundo necesita más voces que nazcan del detenimiento y menos del automatismo.
Sólo he leído de Esquirol 'La resistencia íntima. Ensayo de una filosofía de la proximidad'. Fue una experiencia para mí importante, porque propone situar el debate en otros términos y muy distinta actitud con el mundo, acercarse de otra manera a uno mismo y a los demás, con la cautela y la prudencia del respeto.
Para mí, ese libro, también fue toda una experiencia. Me marcó y, sobre todo, me inspiró esperanza. El resto de libros de Esquirol no defraudan, al menos para mí, y enriquecen el modo de ser y estar en la vida. Este del que hablo en mi texto, me ha hecho mirar de otro modo más consciente, lo recomiendo.
"No se mira bien porque se sabe mucho; se mira bien cuando uno estorba menos."
Que maravilla!!
De una parte a este tiempo.. un pauta ronda de dentro a fuera... Es es la de "No interferir"...ese Amor Fati.. que acepta lo que hay sin mediar...nada.
Hay una belleza sublime al comprobar. Que uno no podrá nunca comunicar así de bien.. pero el simple hecho de reconocerlo y de disfrutarlo en otro/a yo.. es regocijo en sí. Además de ser la prueba viva de eso...ReconocerR...sin invadir está vez.. como palíndromo más fiel.
Gracias, de nuevo..señora C.
Gracias por estar al otro lado y aportar tu granito de arena.
Un saludo.
He leído de Esquirol La penúltima bondad y La resistencia intima. Y después de este post voy a buscar este libro suyo sobre la mirada… Gracias por abrir siempre nuevas posibilidades!
Y yo!
Muchas gracias, Flor. Pues justamente la Editorial Herder lo ha reeditado https://herdereditorial.com/el-respeto-o-la-mirada-atenta-9788425453052?srsltid=AfmBOorPmhMDbUvXIACRhBEs50Hh1XmnBZOlJSA02Szl2PKv6Kfrt5ho
Abrazos.
Maravillosa reflexión, me la llevo al cuerpo, a que me cuente, a que digiera, a que sostenga.
Gracias por este regalo, hoy. Un abrazo
Gracias a ti, Silvana, por apreciarlo y atesorarlo.
Abrazos.
Al respecto del respeto
Superando mi equívoco sobre la perífrasis, reconecto con la paráfrasis por medio del contraste con la metáfrasis. Lo que no es, me ayuda a ver lo que sí.
«Esquirol retrocede un paso y pregunta por lo anterior a todo eso. Antes de decidir, antes de intervenir, antes incluso de juzgar, ¿qué significa mirar bien? ¿Qué ocurre cuando el otro, el mundo o la vida comparecen ante nosotros no como objetos disponibles, sino como realidades que exigen una determinada forma de atención?»
¿Cómo respeta uno a la Cuca y un texto como este que parece resistirse a lo expedito, a lo inmediato, a la recompensa fácil? ¿Cómo aplaudirle más allá del «me gusta» y el reposteo baratos convenientemente integrados en la plataforma para nuestra comodidad?
¿Es suficiente un comentario de felicitación, un «bravo», «felicidades», «chapó», «me ha encantado leerte»?
¿No sería mejor dar alguna muestra de haberlo leído, de haberlo apreciado? ¿En qué punto un comentario demasiado extenso se vuelve impertinente? ¿En qué medida lo sucinto se presta para demostraciones vanas de un supuesto interés en el que la calidad brilla por su ausencia?
¿En qué sentido «honrar» es «respetar»? ¿Dónde se cruzan y cómo son distintos?
Al respecto del respeto se hace necesaria una buena mirada buena, sí. Una breve exploración etimológica nos revela que solo así, sabiendo mirar, es que podemos hablar al respecto de las cosas. No puede ver quien se ha precipitado brusca e indiscriminadamente a una fusión inapropiada, antes de tiempo, no correspondida.
No basta el deseo, ¿no?
Cabe acotar que no toda distancia es benévola. También existe la mirada malintencionada de quien ve su conspiración florecer de lejos y quien peca por omisión. La vileza también sabe delegar, es efectiva tercerizando, ocultando su complicidad. Que valgan, así mismo, las actitudes desafiantes que saben respetar al adversario y a quien admira al no mostrarse falsamente incompetente. Cuidar no siempre es reposar en cama. Demasiada horizontalidad física nos expone al riesgo de la atrofia. A veces cuidarse es disponerse a una lucha intermitente, intensa, sudorosa, vigorosa.
Ojalá la vida, la providencia y los dioses me brinden la buena fortuna de saber honrar mejor mi lectura de textos como el tuyo. Me reconozco más pertinaz de lo que me gustaría admitir. Por ahora es Sönke Ahrens el que me guía en mi proceso de aprender a leer mejor, leer apuntando.
Me apunto a seguir leyéndote. Me siento a punto de comenzar a publicar más mis propias ideas y mis dibujos, de nuevo. Le apunto a mis amigos acá en Venezuela las virtudes de tu pluma. Apunto a reconocer y reconocerme en algunos de mis fallos más públicamente sin venderle mi alma al diablo de Silicon Valley y sus primoshermanos.
En tiempos en los que Byung Chul-Han multiplica sus ocotitos por doquier como por arte de magia, la lectura de Esquirol y de Rafael Cadenas podría ayudarnos a superar un poco la propia arrogancia y apoyar el rescate del detenimiento y los miramientos respetuosos.
Se me hace difícil honrar adecuadamente un texto genial, brillantemente escrito, no por falta de ganas sino por toda esta torpeza que me sobra.
Ojalá nuestro interés por la deferencia también sepa ser afable y desenfadado.
Hay comentarios que una no siente que deba responder, sino agradecer.
El tuyo pertenece a esa rara clase de lecturas que no solo leen un texto, sino que lo acompañan, lo prolongan y, de algún modo, también lo mejoran. Has hecho justamente eso que planteaba al escribir: detenerte, mirar, demorarte. Honrar el texto no con la inmediatez del aplauso, sino con la atención —que acaso sea la forma más alta de respeto—, en sintonía con la ética de la mirada atenta de Josep Maria Esquirol, para quien mirar bien es ya una forma de relación ética con el mundo.
Me ha conmovido, además, esa pregunta que atraviesa tu comentario: cómo honrar aquello que nos toca de verdad. Creo que ya has respondido sin saberlo: honrándolo precisamente así, dejándote afectar, pensándolo hasta volverlo fecundo, enlazándolo con otras lecturas, con tu propia experiencia, con tus propias preguntas.
Eso no es torpeza; eso es generosidad intelectual.
Y hay otra cosa que quiero decirte: percibo en tus palabras una honestidad poco frecuente, una búsqueda sincera de verdad y una resistencia —nada fácil hoy— a entregarle el alma al ruido, a la prisa o a la vanidad de la exposición. Eso también merece respeto.
Me alegra profundamente saber que escribes, que dibujas y que sientes el impulso de volver a publicar tus ideas. Hazlo. El mundo necesita más voces que nazcan del detenimiento y menos del automatismo.
Gracias, de corazón, por leerme así.
Y gracias, también, por estar al otro lado.
ε›
Sólo he leído de Esquirol 'La resistencia íntima. Ensayo de una filosofía de la proximidad'. Fue una experiencia para mí importante, porque propone situar el debate en otros términos y muy distinta actitud con el mundo, acercarse de otra manera a uno mismo y a los demás, con la cautela y la prudencia del respeto.
Para mí, ese libro, también fue toda una experiencia. Me marcó y, sobre todo, me inspiró esperanza. El resto de libros de Esquirol no defraudan, al menos para mí, y enriquecen el modo de ser y estar en la vida. Este del que hablo en mi texto, me ha hecho mirar de otro modo más consciente, lo recomiendo.
Gracias por estar al otro lado.
Lo tendré en cuenta porque tu reflexión invita a su lectura detenida y pensante, al tiempo que cordial. Saludos.