«Es jugando y sólo jugando cuando el individuo, niño o adulto, logra ser creativo y usar toda su personalidad, y sólo a través de la creatividad el individuo descubre el yo» — Donald Winnicott.
estos días me reencontré con este poema de Omar Kahyan, matemático, astrónomo y poeta persa, que vivió en lo que hoy es Irán, hace más de 1.000 años. Poema que cantó Camarón en 1980. ¿Como no encontrarle hoy un sentido más doloroso y actual con lo que está ocurriendo hoy en día?
"¡Viejo mundo!
El caballo blanco y negro del día y de la noche traviesa al galope.
Eres el triste palacio
en el que cien príncipes soñaron con la gloria,
en el que cien reyes soñaron con el amor y...
se despertaron llorando..."
Los príncipes y reyes actuales ya ni siquiera sueñan con el amor, y su avaricia de poder hace llorar a medio mundo.
El despertar del sábado necesita un poco de Donald Winnicott. Todo es medible y registrable, incluso lo inútil o improductivo, y el análisis de esos datos ayuda, no a valorar sino a entender. Los proyectos deben ser abordados como un juego en el que la sucesión de retos es interminable y eso es precisamente lo divertido, aunque pueda resultar a veces extenuante. La rueda no para nunca. Parará en algún momento, probablemente sin avisar, y ahí se termina. O cuando decidamos abandonar. El objetivo del juego no es ganar, ni siquiera terminar, sino disfrutar del tiempo que dure la partida.
Mi querido Pepe, no todo es medible ni mucho menos registrable y menos mal 😉.
Hay verbos que según cómo se utilicen pueden ser extraordinarios o, por el contrario, una condena. Jugar es uno de ellos.
Ojalá tu modo de vivir la vida se contagiese un poquitín, pero lo cierto es que hoy lo que opera es la antítesis de lo que expresas y, en cierto modo, es por ese afan de medir y cuantificar la vida en términos de utilidad u operatividad, olvidando que hay algo en la vida que no responde a términos de lógica o razón. Sino que es un Misterio...
Gracias por compartir tu despertar semanal, que tiene chicha de sobra 😉.
Sí, cuando invito a que se me comparta los despertares vuestros es para hacerlo por aquí, a modo de comentario, o por correo —entiendo que hay quien prefiere abrirse en intimidad—. De un modo u otro me siento enormemente agradecida, es un modo de hacerme saber que al otro lado hay alguien.
En cuanto a tu despertar, me lo guardo como un tesoro. Es cierto que hay un hábito a responder, a decir al otro que no pocas veces responde más a la inquietud de uno mismo, más que a una acción generosa y humilde de escuchar, acompañar, ayudar al otro. No pocas veces se olvida o desconoce que, a veces, el silencio o la distancia es un modo de cuidar, de prestar atención al otro.
Buenos días, Cuca,
estos días me reencontré con este poema de Omar Kahyan, matemático, astrónomo y poeta persa, que vivió en lo que hoy es Irán, hace más de 1.000 años. Poema que cantó Camarón en 1980. ¿Como no encontrarle hoy un sentido más doloroso y actual con lo que está ocurriendo hoy en día?
"¡Viejo mundo!
El caballo blanco y negro del día y de la noche traviesa al galope.
Eres el triste palacio
en el que cien príncipes soñaron con la gloria,
en el que cien reyes soñaron con el amor y...
se despertaron llorando..."
Los príncipes y reyes actuales ya ni siquiera sueñan con el amor, y su avaricia de poder hace llorar a medio mundo.
Que preciosidad de poema. Los príncipes y reyes deberían leer poesía... quizá así el amor volvía a sus vidas.
Gracias por compartirlo, Jesús.
El despertar del sábado necesita un poco de Donald Winnicott. Todo es medible y registrable, incluso lo inútil o improductivo, y el análisis de esos datos ayuda, no a valorar sino a entender. Los proyectos deben ser abordados como un juego en el que la sucesión de retos es interminable y eso es precisamente lo divertido, aunque pueda resultar a veces extenuante. La rueda no para nunca. Parará en algún momento, probablemente sin avisar, y ahí se termina. O cuando decidamos abandonar. El objetivo del juego no es ganar, ni siquiera terminar, sino disfrutar del tiempo que dure la partida.
Mi querido Pepe, no todo es medible ni mucho menos registrable y menos mal 😉.
Hay verbos que según cómo se utilicen pueden ser extraordinarios o, por el contrario, una condena. Jugar es uno de ellos.
Ojalá tu modo de vivir la vida se contagiese un poquitín, pero lo cierto es que hoy lo que opera es la antítesis de lo que expresas y, en cierto modo, es por ese afan de medir y cuantificar la vida en términos de utilidad u operatividad, olvidando que hay algo en la vida que no responde a términos de lógica o razón. Sino que es un Misterio...
Hola, Javlur.
Gracias por compartir tu despertar semanal, que tiene chicha de sobra 😉.
Sí, cuando invito a que se me comparta los despertares vuestros es para hacerlo por aquí, a modo de comentario, o por correo —entiendo que hay quien prefiere abrirse en intimidad—. De un modo u otro me siento enormemente agradecida, es un modo de hacerme saber que al otro lado hay alguien.
En cuanto a tu despertar, me lo guardo como un tesoro. Es cierto que hay un hábito a responder, a decir al otro que no pocas veces responde más a la inquietud de uno mismo, más que a una acción generosa y humilde de escuchar, acompañar, ayudar al otro. No pocas veces se olvida o desconoce que, a veces, el silencio o la distancia es un modo de cuidar, de prestar atención al otro.
Abrazos.