Despertares 116.-
«Soy poco a poco. Mi historia es vivir. Y no tengo miedo del fracaso. Aunque el fracaso me aniquile quiero la gloria del caer» — Clarice Lispector.
Te abro mi diario personal: cavilaciones y curiosidades que me han acompañado durante la semana. Una dádiva con la que espero que tu día empiece —o acabe— de forma diferente…
Lunes 20 de abril de 2026
Es fácil hablar del amor en abstracto; más difícil es encarnarlo allí donde la convivencia lo somete a prueba: la familia. Porque amar a quienes comparten nuestra sangre, nuestra historia y nuestras heridas no tiene nada de ideal ni de limpio. Exige paciencia, contención, perdón, renuncias y una forma de lealtad que no siempre resulta cómoda. Precisamente por eso importa tanto: porque el amor verdadero no se mide en las grandes declaraciones, sino en la capacidad de sostener el vínculo allí donde más roce, más memoria y más posibilidad de herida existen.
Martes 21 de abril de 2026
Centrarse en la ideología en lugar de en las evidencias clausura el debate, justo cuando más necesitamos hechos bien leídos para construir políticas eficaces.
Miércoles 22 de abril de 2026
Solo cuando recordamos que la dignidad es siempre individual —que no existe en abstracto, ni como consigna, ni como categoría general— empezamos a mirar a los demás como realmente merecen ser mirados. Y esa verdad se vuelve aún más decisiva allí donde la fragilidad es mayor: en los débiles, en los dependientes, en quienes ya no pueden imponerse por fuerza, autonomía o utilidad. Es precisamente ahí donde la dignidad luce con una claridad más exigente. Solo si aprendemos a reconocerla y a protegerla nos hacemos merecedores de ese respeto mutuo sin el cual lo humano se degrada.
Jueves 23 de abril de 2026
El bien se nos escurre entre los dedos, como si no supiéramos aún cómo sostener su delicadeza.
Viernes 24 de abril de 2026
En la indecisión —esa forma de pensamiento donde todo permanece todavía entero, sin romperse del todo— no hay acción verdadera. Actuar obliga a tomar partido, a encarnar una dirección, a renunciar a la fantasía de conservarlo todo intacto. Porque cada acto, precisamente por ser real, descarta posibilidades, deja algo atrás, hace caer una parte. Tal vez por eso decidir cuesta tanto: no solo porque compromete, sino porque toda elección lleva consigo una pequeña pérdida. Pero solo ahí, en esa caída, empieza de verdad la vida.
Sábado 25 de abril de 2026
Hoy no hay espíritu popular y, quizá por eso, tampoco hay épica. Porque la épica no nace solo del conflicto ni del sacrificio, sino de la conciencia de compartir un destino, una memoria y una tarea común. Cuando todo se fragmenta en intereses, identidades enfrentadas y vidas cada vez más desvinculadas, desaparece también ese aliento comunitario que permitía sostener algo más grande que uno mismo. Sin pueblo no hay canto; sin vínculo no hay gesta. Quizá una de las pobrezas más hondas de nuestro tiempo consista justamente en eso, en haber perdido no solo las grandes hazañas, sino el nosotros capaz de merecerlas.
Domingo 26 de abril de 2026
¿Te apetece compartir un despertar tuyo de esta semana?
Te leo.
Y hasta aquí por ahora…
Si te ha gustado dale al corazón, escribe un comentario y/o comparte.
Deambula libremente, escucha cuidadosamente y consume omnívoramente.




La cita de Clarice me la guardo para mi camiseta de despedida; la del lunes todavía me sangra; la del martes me hace pensar en el actual falso debate sobre prioridades nacionales, arraigos, racismos y mucho golpe en el pecho electoralista; el miércoles escuece, el jueves duele, el viernes otra camiseta pero XXL porque no me cabe; y el sábado me acuerdo de cuando las brigadas internacionales (o la división azul, que lo mismo da) y la gente era capaz de irse a defender ideales a otro continente, fusil en mano. Hay semanas que se me llena el móvil haciendo pantallazos de tu diario.
Qué oportuno es tu Despertar del día 24 de abril, Cuca. Decidir. Ese día decidí que me ingresaran para inducirme un poco las contracciones porque había dilatado hasta tres centímetros. El fin de semana cerraban las avenidas principales de BA porque venía Colapinto y temía ponerme de parto y que el anestesista no llegara. En un momento me arrepentí, después entendí que había tomado una decisión y que tenía que confiar en ella. Gracias a Dios todo salió bien y María nació en un día muy significativo para nosotros, en el que una vida se fue y llegó otra.
Gracias por tus Despertares. Disculpa la tardanza. Un abrazo grande