Despertares 130.-
«El regalo más grande que le puedes dar a los demás es el ejemplo de tu propia vida» — Bertolt Brecht.
Te abro mi diario personal: cavilaciones y curiosidades que me han acompañado durante la semana. Una dádiva con la que espero que tu día empiece —o acabe— de forma diferente…
También los despertares necesitan silencio
Hay temporadas en las que escribir no consiste en seguir produciendo palabras, sino en aprender a guardarlas un poco. Agosto tiene algo de eso: otro ritmo, otra luz, otra manera de estar en el mundo. También el cuerpo pide descanso; también la mirada necesita dejar de perseguir sentido para volver, después, a encontrarlo con más verdad.
Por eso este mes me tomaré un respiro de los Despertares. No porque deje de mirar, ni porque deje de escribir por dentro, sino precisamente porque quiero seguir haciéndolo bien. El trabajo, el cansancio y cierta intemperie mental a veces vuelven difícil sostener una palabra diaria sin que esa palabra pierda algo de su hondura.
Me retiro un poco, entonces. No para desaparecer, sino para cultivar en silencio. Para leer, anotar, escuchar, dejar que algunas intuiciones maduren sin prisa. Hay ideas que necesitan barbecho; hay frases que no nacen cuando uno las exige, sino cuando se les concede tiempo.
En septiembre volverán los Despertares. Quizá más serenos, quizá más limpios, quizá sencillamente más verdaderos. Mientras tanto, ojalá agosto nos regale a todos algo de pausa: menos ruido, más cielo, alguna conversación buena, alguna forma de cuidado.
Como toda pausa necesita también su música, os dejo dos listas que me acompañan siempre en verano:
Una tiene cuerpo, ritmo y ganas de dejarse llevar.
La otra es suave como esas tardes en las que la brisa se cuela por la ventana y todo parece bajar un poco la voz.
Quizá también eso sea una forma sencilla de seguir compartiendo: no escribir cada día, pero dejar alguna música encendida. Porque descansar también puede ser una manera de permanecer fiel a lo que se ama.
Gracias por estar ahí, incluso en el silencio. Espero que este descanso nos encuentre más vivos y nos devuelva, con gratitud, a la luz que siempre nos espera.
Y hasta aquí por ahora…
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Deambula libremente, escucha cuidadosamente y consume omnívoramente.



