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Comunidad, mito, ambivalencias, reconciliaciones, herramientas, sufrimiento, vergüenza y violencia.

A punto mι ε-πίsτολα

Armémonos de valor.

Más allá de los cercos: las murallas que no fueron ni son capricho; ni engaño ni anacronismo.

Quienes hemos ido más allá de la valla, sabemos una cosa o dos sobre lestrigones y cíclopes, sobre Smaug y el Leviatán. A veces Polifemo tiene nombre de aldea; de ahí que su mirada sea una sola, con una sola opinión, un solo punto de vista totalitario y totalizante, tiene un solo ojo, una única meta. De ahí que a veces solo logremos sobrevivir a sus fauces volviéndonos un Don Nadie; esa es la Odisea personal de quien reconoce el peligro del gigante en casa.

Ojalá la pluma de Chesterton fuese más teórica y mitológica que cotidiana.

Los gritos de los torturados que escuchamos los venezolanos que aún estamos en Venezuela no son una letanía impía, lejana, ajena, de otro tiempo. Ojalá lo fueran. El gigante está en casa y su apetito será siempre voraz.

Toda conjunción de voluntades puede adquirir un carácter titánico ¿Qué es una institución, un sistema o una comunidad sino una criatura —o una bestia— que parece tener voluntad propia, agenda propia, costumbres, hábitos y su propia personalidad?

Quizá podamos sobreponernos a los titanes ¿pero a qué precio?

Lo excepcional no dejará de confirmar las reglas. Se impone el que puede y lo catastrófico de la «anécdota» de Pandora revela asimetrías insalvables en nuestras decisiones que superan casi cualquier razón. Lo trágico no dejará de asomar su gorgónica sonrisa. Las heridas de guerra que se saben ostentar también nos guían, nos orientan y nos dan sentido.

De vez en cuando me gusta salir del Hades y venir a Substack a tomar algo de aire, a recordar el Sol. Esta vez traigo regalos. Después de todo, esto por acá, en esta red, es muy bonito e inspirador.

Con la favela enfrente, te sigo aplaudiendo. Me acompañan Erasmo y su locura; Arendt matizando la violencia; una crítica a las recompensas y las motivaciones extrínsecas de Alfie Kohn que no me he leído; una copia robada de la poética del estagirita; y el mejor tomista que conozco después del mismo santo Tomás, mi francés favorito: Sertillanges. También escucho un poco de música infernal y cargo encima 3 tazas de café. A mi musa le gusta vestirse de negro. Estas palabras nacieron primero en papel, con bolígrafos.

Bajar la valla del rigor semántico de qué es y qué no es «violento» me parece especialmente pernicioso, inicuo, sobre todo por lo tentador que le ha resultado y los usos que le ha dado el activista propagandista, ávido de reclutar incautos. Si cualquier cosa puede ser violencia, como una idea, unas palabras, un sentir o una disposición, entonces la bala en el cuello de Kirk fue una respuesta justa, un diálogo adecuado, cívico, pertinente.

¿No?

No.

El gigante está en casa, en los consultorios, en las universidades, en el congreso, en las ONGs, en las iglesias, en las protestas de arcoíris y en nuestra pluma. Nos ve con su único ojo anti-plural, y, absorto en su monoperspectiva, se le hace agua la boca; nos acecha con su hambre innoble.

A veces el mejor cuidado es el del bisturí que amputa una parte para salvar al paciente. Sepamos afilarnos entonces. Cuando sea realmente necesario, que no nos falle el pulso.

Insisto, a veces la peor traición viene de la falta de acción, de pecar por omisión. No hay un solo tipo de desnudez; he ahí la importancia de saber defenderse.

De la mano con no llamar inocuo a lo inicuo y la lucha contra el eufemismo cobarde que nos envenena de falsa compasión, sepamos también integrar a nuestra reflexión y a nuestra retórica la necesidad de librar y ganar batallas justas, por ejemplo, contra el abuso que se disfraza de dulzura. Ese también puede ser, literalmente, mortal.

Del embrujo hipnótico del demonio demagógico solo se escapa tratándolo como el nudo gordiano que es: con filo.

Tú, con tus oposiciones y contraposiciones, cuestionando la falsa dicotomía y provocándonos con paradojas aparentes, nos ayudas a reconocer a la bestia monocular. Si logramos recordar, quizá con algo de anamnesis, lo útil podría dejar de ser utilitario, la herramienta se podría volver símbolo, gesto significativo, regalo, don, gracia, agradecimiento.

Sepamos regresar a lo verdadero que hay en el mito, desmitifiquémoslo.

Gracias por tu filo, a pesar de todo.

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