9 Comentarios
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Avatar de MakaGuel

Excelente

Avatar de Cuca Casado

Muchas gracias, MakaGuel 😊.

Avatar de Isabel Villavecchia

Mi tía decía. “Familia que come unida permanece unida” muy de acuerdo con todo lo que dices Cuca

Avatar de Cuca Casado

Muy sabia tu tía. A veces se olvida ese tipo de saberes.

Gracias, Isabel.

Avatar de José Manuel Rivera Castro

La mesa, su comunidad y su ritual, no interesan; no son digitalizables y por tanto, monetizables. Es preciso fragmentar la acción en sus elementos para poder extraer valor (delivery, precocinados, …). Hoy más que nunca, cocinar y sentarse juntos a compartir la comida, es más que un acto de resistencia, ¡es un acto de humanidad!

Avatar de Patricio Giraldez

Cocinar es tan importante como sentarse juntos.

Avatar de Cuca Casado

Estoy contigo, José Manuel. Es todo un acto de resistencia, en los términos que suele utilizar Josep Maria Esquirol: una resistencia discreta, que se encuentra en las calles, en casa, cerca del prójimo. Una resistencia que no es inmediatamente política, sino fundamentalmente íntima, que no privada.

Avatar de Elisa Díaz

Qué importante es lo que dices , Cuca. La verdad es que los niños de hoy es quien más notan esa ausencia. Todo es prisa y trabajo. No hay tiempo de charla y escucha.

En mi casa siempre fue “obligatorio” sentarnos a la mesa todos juntos. Estuviera la cosa tensa o no, allí estábamos los nueve. Era una locura, pero qué recuerdos más hermosos. Ahora cuando vamos igual. Se arma mucho lío, pero luego salimos al patio y se nos airea la cabeza🤣.

En casa pasa lo mismo. Excepto los viernes que vemos una peli todos juntos mientras cenamos, los demás días no se pone nada y no veas como Nico y Sebas sueltan la lengua 🤣🤣🤣. Ojalá tus palabras calen en las familias, en la sociedad en general, porque por avanzar en algunas cosas estamos olvidando lo que nos define.

Gracias Cuca. Un abrazo 🤗

Avatar de Cuca Casado

En mi casa siempre fuimos mínimo 7 en la mesa… hasta 15 en temporada estival y fechas especiales, y, como tú, todos nos sentábamos (sentamos) a la mesa aunque hubiera broncas, enfados y rabietas. Era un momento sagrado y nos ayuda(ba) a reconciliarnos, además de nutrirnos en otros aspectos. Qué tiempos…

Hoy, sentarse en familia a la mesa es un acto de resistencia y como diría Josep Maria Esquirol: una resistencia discreta, que no es inmediatamente política, sino fundamentalmente íntima, que no privada.

Espero más pronto que tarde compartir mesa contigo 😊.