Estoy de acuerdo con que, el foco no debería empezar en el “derecho a morir”, sino en qué tipo de soledad y de estructura de cuidados estamos produciendo.
La “soledad administrativa” que describes es real en la clínica (soy médico). Personas acompañadas por protocolos, sin presencia. Eso nos permite cambiar completamente la vivencia del sufrimiento y las decisiones que tomamos.
A mí me preocupa, me preocupó otra cosa...La eutanasia y la donación de órganos en Europa tienen circuitos legales y éticos distintos, con consentimientos separados y controles estrictos. Si la eutanasia se percibe una “incentivación” o una instrumentalización, el problema es la confianza social y cómo se comunica.
Muy cierto que acompañamos por protocolos, sin presencia. Entre unos y otros, nuestras profesiones (médico y enfermera) las hemos ido despojando de calor humano. En la medida de lo posible, está en cada uno de nosotros volver a una medicina humana y paciente.
Hay una película japonesa, Plan 75 (Chie Hayakawa, 2022) recomendable. Un intento de mostrar una distopía que discurre sobre uno de las mayores miedos de la sociedad: hacernos mayores. Esta película japonesa reflexiona sobre la eutanasia en una sociedad en la que se deja de ser útil. Ante el envejecimiento de la población, Japón aprueba que los mayores de 75 años, aunque no tengan ningún tipo de enfermedad, puedan inscribirse en un programa para morir y así dejar un mundo con menos cargas, más dinero y juventud. A cambio, estos mayores reciben 1.000 dólares para gastar antes del momento en sí. Pretende ser —considero que no consigue apretar las teclas correctas siempre— una advertencia moral de los lugares oscuros a donde nos puede llevar una sociedad basada en el desprecio a los más débiles y que banaliza el envejecimiento y la muerte.
Hola Cuca,
Me ha gustado mucho tu reflexión.
Estoy de acuerdo con que, el foco no debería empezar en el “derecho a morir”, sino en qué tipo de soledad y de estructura de cuidados estamos produciendo.
La “soledad administrativa” que describes es real en la clínica (soy médico). Personas acompañadas por protocolos, sin presencia. Eso nos permite cambiar completamente la vivencia del sufrimiento y las decisiones que tomamos.
A mí me preocupa, me preocupó otra cosa...La eutanasia y la donación de órganos en Europa tienen circuitos legales y éticos distintos, con consentimientos separados y controles estrictos. Si la eutanasia se percibe una “incentivación” o una instrumentalización, el problema es la confianza social y cómo se comunica.
Gracias, doctor.
Muy cierto que acompañamos por protocolos, sin presencia. Entre unos y otros, nuestras profesiones (médico y enfermera) las hemos ido despojando de calor humano. En la medida de lo posible, está en cada uno de nosotros volver a una medicina humana y paciente.
Hay una película japonesa, Plan 75 (Chie Hayakawa, 2022) recomendable. Un intento de mostrar una distopía que discurre sobre uno de las mayores miedos de la sociedad: hacernos mayores. Esta película japonesa reflexiona sobre la eutanasia en una sociedad en la que se deja de ser útil. Ante el envejecimiento de la población, Japón aprueba que los mayores de 75 años, aunque no tengan ningún tipo de enfermedad, puedan inscribirse en un programa para morir y así dejar un mundo con menos cargas, más dinero y juventud. A cambio, estos mayores reciben 1.000 dólares para gastar antes del momento en sí. Pretende ser —considero que no consigue apretar las teclas correctas siempre— una advertencia moral de los lugares oscuros a donde nos puede llevar una sociedad basada en el desprecio a los más débiles y que banaliza el envejecimiento y la muerte.
Gracias por aportar tu granito de arena.
Abrazos.
Maravillosa REFLEXIÓN....OS FELICITO!
Gracias, Mauricio.